CARLOS ARGANDA | 31.01.2023 – 21:54

El Ministerio de Sanidad parece convencido de que no cuenta con los recursos suficientes para elaborar evaluaciones económicas adecuadas de los nuevos medicamentos que se comercialicen en España. Por ese motivo, y siguiendo la estela de otros países europeos, solicitará a las compañías farmacéuticas que presenten sus estudios de evaluación económica para ser revisados posteriormente, algo que requiere de menos recursos públicos que la elaboración ad hoc.

Durante los últimos meses se ha venido especulando con esta posibilidad que, ahora, por primera vez un representante de la Dirección General de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia ha dado por segura. En el marco de una jornada organizada por el Centro de Estudios para el Fomento de la Investigación (CEFI) bajo el título “Propuestas para innovar en el acceso a los medicamentos en el Sistema Nacional de Salud”, Carlos Martín Saborido, vocal asesor de la Dirección General ha confirmado que este va a ser el procedimiento a seguir.

“Vamos a copiar al NICE y vamos a pedir a los laboratorios sus evaluaciones económicas y nosotros haremos una lectura crítica”, ha señalado Martín Saborido confirmando que muy pronto se empezará a pedir a los titulares de la autorización de comercialización esos estudios de farmacoeconomía. Además, desde el Ministerio se está trabajando en un manual, una guía que recoja las características que deben tener esas evaluaciones que luego serán analizadas a través de cheklist publicados para verificar que se ha sido “fiel a la metodología”. Con eso, el vocal asesor considera que se “ganará en transparencia”.

Martín Saborido ha señalado que aunque el sistema sanitario cuenta con “profesionales espectaculares” en evaluación económica, como son los que integran la Red de Evaluación de Tecnología Sanitaria (RedETS), de cara a la decisión de financiación y precio de los medicamentos “hay que ser pragmáticos” ya que no se puede esperar un mínimo de seis meses a tener una evaluación con calidad “académica”.

Además, y dado que el Ministerio tendría que realizar los encargos de las evaluaciones a profesionales del ámbito académico, hay que tener en cuenta la diferente carga de trabajo que supone una evaluación económica entera frente a una revisión crítica de una evaluación. Así, en recientes foros distintos economistas de la salud han manifestado que no es lo mismo hipotecar seis meses o más de trabajo para llevar a cabo una evaluación económica, frente a dedicar un par de semanas a realizar una revisión. Lo primero es imposible si no se profesionaliza la evaluación.

Este nuevo enfoque de la incorporación de las evaluaciones económicas a la toma de decisiones permitirá, además, que todos los nuevos medicamentos, “el 100%”, recalca Martín Saborido, que se comercialicen en cinco años tendrán su evaluación económica.

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